Programas sociales: ¿Única alternativa para el campo?
Desde Navolato Vengo por Martín Gastélum
Con la creación del ejido, modelo de organización productiva basada en viejos modelos prehispánicos, se buscó, más que una alternativa para la modernización u organización productiva, un esquema de control sociopolítico que le permitiera al entonces vigente régimen político, conservar el estatus quo y prevalecer y permanecer en el poder para los herederos de la Revolución.
Esta afirmación no es nueva; de hecho, se la he leído a no menos de una docena de académicos de la UNAM y de la Autónoma de Chapingo; incluso, este fue uno de los temas que se estudiaron durante el Primer Congreso de Estudiantes de Sociología celebrado en 1993 en la Universidad Autónoma de Chapingo… Sí, hace más de 30 años… y sigue siendo un tema digno de análisis porque, tal como se concibió, el ejido no ha cumplido con su objetivo productivo: sostener un modelo de economía familiar; y, no aporta riqueza ni promueve el desarrollo de sus comunidades.
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Con la llegada de la “Cuarta Transformación” se consideró al ejido para transformar al campo, pero el modelo no ha prosperado porque, a pesar de las buenas intenciones gubernamentales, persisten viejas prácticas de corrupción, y para muestra basta un botón: en Sinaloa, por disposición gubernamental se implementa un programa de apoyo a productores de temporal (100 por ciento ejidatarios) entregándoles semilla para doble propósito, es decir, pueden utilizar el forraje para alimentar al ganado o bien destinar el producto al consumo o comercio, sin embargo, aunque la publicidad indica que el apoyo del gobierno a los ejidatarios es gratuito y solo se requiere acreditar que se es ejidatario con pleno ejercicio de derechos, intermediarios cobran desde 200 hasta 500 pesos por tonelada para la entrega de la semilla con cualesquier pretexto.
Otro ejemplo es el reciente apoyo con fertilizantes
El gobierno del estado dispuso de un presupuesto aproximado de 30 millones de pesos para apoyar a ejidatarios y productores en general con este insumo básico pero, de nuevo, supuestos empleados de gobierno cobran la carga y descarga y recogen la identificación del productor y, si no paga el monto exigido, no se le entrega su identificación
El ejido ha sido botín político y centro de prácticas de corrupción, sin importar los colores políticos y lo seguirá siendo mientras no se barran las escaleras desde arriba para abajo como lo ha asegurado el Presidente se ha hecho, pero no se sabe dónde, al menos, en el campo, persisten las prácticas del viejo régimen con los nuevos funcionarios coludidos con los viejos.

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