La maravilla nutricional de la sidra mexicana
En las festividades de Año Nuevo, el brindis con sidra en los hogares mexicanos es más que una tradición, es una elección saludable. Esta bebida no solo deleita el paladar, sino que también es una fuente rica en antioxidantes y vitamina B.
En su composición, la sidra despliega un abanico de vitaminas que incluye C, del grupo B (B1, B2, B3, B6 y B7), E y K. Además, se distingue por la presencia de minerales como potasio, zinc, magnesio, fósforo y sodio.
Pero su encanto no se detiene ahí; la sidra es portadora de antioxidantes naturales, contrarrestando los radicales libres.
No menos impresionante es su contenido en polifenoles, como la quercetina, conocida por su capacidad para combatir alergias de forma natural.
Esta bebida no solo purifica y actúa como diurético, eliminando el ácido úrico, sino que también regula los niveles de azúcar en la sangre y previene la formación de cálculos renales.
La sidra, con una historia que se remonta a hebreos, egipcios y griegos, evolucionó gracias a los árabes y alcanzó su expresión más ácida y burbujeante en manos de los españoles en Asturias.
En la actualidad, México destaca como productor, especialmente en Huejotzingo y Zacatlán de las Manzanas, Puebla, donde la sidra dulce se ha convertido en la compañía perfecta para las celebraciones navideñas y de Año Nuevo.

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