Geneviève Jeanningros, la monja cercana al Papa Francisco que se despidió rompiendo el protocolo
Geneviève Jeanningros es una monja de origen francés que vivió muchos años en Argentina y desde hace más de cinco décadas reside en Roma. Su historia ha llamado la atención por la fuerte amistad que tuvo con el papa Francisco. Durante la despedida del pontífice en la Basílica de San Pedro, su presencia junto al féretro fue un momento conmovedor.
Jeanningros, de 82 años, decidió acercarse más de lo permitido al ataúd donde descansaban los restos del Papa. Aunque respetó la cinta de seguridad colocada en el lugar, su gesto fue visto como una manera personal y sentida de decir adiós. Ella llevaba una mochila verde al hombro y se ubicó en una esquina del féretro.
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Esta religiosa pertenece a la orden de las Hermanitas de Jesús. Es sobrina de Léonie Duquet, monja francesa desaparecida durante la dictadura en Argentina. Jeanningros ha dedicado su vida a servir a las personas más vulnerables. Vive en una caravana junto a otra religiosa, dentro de un parque de atracciones en Ostia, cerca de Roma.
En sus visitas semanales al papa Francisco, solía llevar a personas transgénero y en situación de vulnerabilidad. El pontífice siempre las recibía con amabilidad. Muchos de los que la acompañaban se iban emocionados y agradecidos.
El Papa la llamaba con cariño enfant terrible, una expresión francesa que significa “niña terrible”. Con ese apodo mostraba el aprecio y la cercanía que sentía por ella. Jeanningros ha sido una figura constante en la vida del Papa y una defensora de quienes suelen quedar al margen.

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