En riesgo producción de maíz en Sinaloa
Desde hace 30 años, Sinaloa reconvirtió su esquema de cultivos. Ante la necesidad y el llamado del gobierno federal, los productores de Sinaloa destinaron hasta 500 mil hectáreas de sus terrenos de riego a la siembra de maíz; los avances tecnológicos, desde mejora de semillas hasta el cambio de esquemas de siembra llevaron a que en la entidad los niveles de rendimiento pasaran de 8 toneladas por hectárea sembrada de maíz en los años noventas a 12 toneladas por hectárea en 2010 y en la actualidad, dependiendo de la zona, algunos productores han llegado a obtener hasta 14 toneladas por hectárea.
La disponibilidad de tierra y agua, facilitaron que los productores de Sinaloa desbancaran en rendimiento y superficie de siembra a los productores de Jalisco en la siembra de maíz; aunque se tuvieron problemas con precios y esquemas de comercialización, los productores no enfrentaron mayores problemas durante los años noventas.
Sin embargo, quizá por una mala decisión desde el gobierno federal o quizá derivado de intereses económicos promovidos por la industria, los productores sinaloenses empezaron a tener problemas para la comercialización por la falta de precios, por lo que la alternativa implementada por el gobierno federal, fue incentivar la producción con esquemas de sobre precio que, aunque en la mayoría de los años se retrasaba en su pago, paliaba las condiciones de bajos precios de mercado y permitió que los productores siguieran en la actividad productiva.
Sin embargo, desde 2018, aunado a los problemas derivados de la certeza de comercialización y precios a la cosecha de maíz, el mayor de los retos que enfrentan los productores es la certeza de disponibilidad de agua para su cultivo ya que desde 2015, los problemas de la falta de lluvias suficientes han generado que los niveles de agua en las 11 presas de la entidad, se han reducido de manera significativa, llegando en la actualidad a mantenerse por debajo del 11 por ciento, volumen que solo garantiza el consumo humano para dos años.
Ante la situación de estiaje recurrente desde 2016, en 2021 y en 2022 se recurrió a la estimulación de lluvias y, aunque se registraron importantes precipitaciones, estas solo sirvieron para atender las necesidades del ciclo agrícola en curso, por lo que para el ciclo agrícola de otoño-invierno 2024-2025, que es el de mayor producción para los sinaloenes, se corre el riesgo de que si no se presentan lluvias suficientes, pudieran dejar de sembrarse al menos 450 mil hectáreas de granos, lo que representa que se dejarían de producir de 3.5 a 4 millones de toneladas de maíz que representa una derrama económica de entre 30 mil a 35 mil millones de pesos, perjudicando no solo a los productores agrícolas, sino a toda una cadena comercial que depende de esta actividad.
Por: Martín Gastélum

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